Diferencia entre competencias y habilidades

Definición de competencia

«Habilidades» y «competencias» son dos términos con los que se encontrará habitualmente cuando busque su próximo empleo. Podría parecer que estas dos palabras son intercambiables, pero en realidad no es del todo correcto describir la «competencia» como un mero sinónimo de «habilidad».

De hecho, hay una diferencia muy real entre estos dos términos. Si está buscando un nuevo trabajo o quiere saber cómo puede avanzar en su carrera, es importante que reconozca las diferencias entre ambos. Comprender las diferencias te ayudará:

La mayoría de las descripciones de puestos de trabajo pueden considerarse, a grandes rasgos, basadas en las habilidades o en las competencias. Se diferencian en que las descripciones de puestos de trabajo basadas en habilidades suelen consistir en el título del puesto, las responsabilidades y las habilidades requeridas, mientras que las descripciones de puestos de trabajo basadas en competencias tienden a adoptar un enfoque más holístico al considerar también los comportamientos que conducirán al éxito en el trabajo.

Para entrar en más detalles, una descripción del puesto basada en las competencias es el enfoque más «tradicional» y, por tanto, el que más te puede resultar familiar. Es el tipo de descripción del puesto que describe las responsabilidades de un puesto enumerando las tareas que deben realizarse y las habilidades necesarias para ello. Se centra específicamente en las cualificaciones y la experiencia del candidato, sin tener en cuenta sus méritos como persona en su conjunto.

Marco de competencias

Como consultor, especializado en la gestión por competencias, a menudo me encuentro con clientes que utilizan los términos habilidades, competencias y capacidades indistintamente. A menudo, la diferencia es simplemente una función de los diferentes clientes que prefieren utilizar diferentes términos; sin embargo, hay diferencias sutiles que deben entenderse especialmente al decidir cómo desarrollar y utilizar estos conceptos.

Las organizaciones han utilizado tradicionalmente las competencias para definir, en términos de comportamiento, lo que las personas deben hacer para producir los resultados que la organización desea. Para que las competencias sean efectivas, deben ser demostrables, de modo que puedan medirse con respecto a algún tipo de objetivo organizativo. Este tipo de competencias se denominan comúnmente «conductuales». Utilicemos el ejemplo de la competencia de Adaptabilidad. La adaptabilidad se define en términos generales como «trabajar eficazmente en situaciones ambiguas o cambiantes, y con personas y grupos diversos». Un comportamiento asociado a la Adaptabilidad es «responder rápidamente a las oportunidades y riesgos cambiantes». Hay que tener en cuenta que este comportamiento no está vinculado a un puesto de trabajo o a una función concreta. Por lo tanto, para observar este comportamiento, un empleado o su jefe tendría que pensar en «cómo» se demuestra este comportamiento en relación con un trabajo específico. Por ejemplo, un director de marketing necesita cambiar rápidamente el enfoque de su campaña de un producto a otro debido a un cambio en las prioridades de la organización; mientras que un director de RRHH necesita cambiar rápidamente sus prioridades de la planificación de la sucesión al reclutamiento y la selección para cubrir un vacío en la organización. Por lo tanto, las competencias conductuales y sus comportamientos asociados son bastante flexibles y no dependen necesariamente del puesto de trabajo.

Tipos de competencias

Prácticamente todas las descripciones de puestos de trabajo o los anuncios de ofertas de empleo las contienen: una lista de habilidades y competencias que el candidato debe tener para realizar un trabajo concreto de forma adecuada. Es interesante observar que los términos «habilidad» y «competencia» se utilizan a menudo indistintamente a pesar de que existe una gran diferencia entre ambos.

En esta entrada del blog intentaremos explicar la diferencia entre habilidades y competencias, además de ofrecer algunos ejemplos prácticos. Además, le mostraremos cómo trazar y controlar las habilidades y competencias de su organización.

Es posible adquirir y perfeccionar las habilidades (o casi) a través de la práctica y la dedicación. Aprender y dominar una competencia implica mucho más que una comprensión teórica de hechos o conceptos.

La principal diferencia es que una competencia es mucho más amplia que una habilidad. Una competencia es una combinación de conocimientos, una o más habilidades y ciertas actitudes o rasgos personales. Los lectores alertas entre ustedes habrán detectado sin duda que una habilidad es un subconjunto de una competencia. Por ejemplo, como competencia, la capacidad de comunicación requiere varias habilidades, como escuchar, resumir, ser inquisitivo y persuadir.

Habilidades sociales

Habilidades y competencias son dos términos con los que te encontrarás a menudo cuando busques trabajo.  Podría parecer que estas dos palabras son sustituibles, pero en realidad no es correcto describir la competencia como un simple sinónimo de habilidad. Las habilidades tienden a ser más distintas y más fáciles de describir y definir. Mientras que, por otro lado, las competencias son más amplias, ya que no sólo constituyen conjuntos de habilidades, sino también conocimientos y capacidades.

De hecho, existe una diferencia muy real entre estos dos términos. Si está buscando un nuevo trabajo o quiere progresar en su carrera, es importante que reconozca las diferencias entre ambos. arriba

Las destrezas son las distintas habilidades aprendidas que se necesitan para hacer bien un determinado trabajo. Sin embargo, las habilidades duras y las habilidades blandas varían. Una habilidad dura es una habilidad técnica y calculable que un profesional puede ilustrar a través de sus distintas cualificaciones y experiencias profesionales, mientras que una habilidad blanda es una habilidad no técnica que es menos firme en profesiones específicas.