Gastos fijos y variables

Coste variable

Los costes variables y los costes fijos, en economía, son los dos principales tipos de costes en los que incurre una empresa al producir bienes y servicios. Los costes variables varían en función de la cantidad de producción, mientras que los costes fijos son los mismos independientemente de la cantidad producida por la empresa.

Los costes variables son los costes de una empresa que están asociados al número de bienes o servicios que produce. Los costes variables de una empresa aumentan y disminuyen con su volumen de producción. Cuando el volumen de producción aumenta, los costes variables se incrementan. Por otro lado, si el volumen disminuye, también lo harán los costes variables.

Los costes variables suelen ser diferentes entre los distintos sectores. Por lo tanto, no es útil comparar los costes variables de un fabricante de coches y de un fabricante de electrodomésticos, por ejemplo, porque la producción de sus productos no es comparable. Así que es mejor comparar los costes variables entre dos empresas que operan en la misma industria, como dos fabricantes de automóviles.

Puede calcular los costes variables multiplicando la cantidad de producción por el coste variable por unidad de producción. Este cálculo es sencillo y no tiene en cuenta otros costes como la mano de obra o las materias primas.

Coste semivariable

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Coste fijo total

Los costes fijos son gastos que no cambian independientemente del nivel de producción, al menos no a corto plazo. Tanto si se produce mucho como si se produce poco, los costes fijos son los mismos. Un ejemplo es el alquiler de una fábrica o de un local comercial. Una vez que se firma el contrato de arrendamiento, el alquiler es el mismo independientemente de la cantidad que se produzca, al menos hasta que se acabe el contrato. Los costes fijos pueden adoptar muchas otras formas: por ejemplo, el coste de la maquinaria o los equipos para fabricar el producto, los costes de investigación y desarrollo para desarrollar nuevos productos, incluso un gasto como la publicidad para popularizar una marca. El nivel de los costes fijos varía en función de la línea de negocio específica: por ejemplo, la fabricación de chips de ordenador requiere una fábrica costosa, pero una empresa local de mudanzas y transportes puede arreglárselas casi sin costes fijos si alquila camiones por días cuando los necesita. Los costes variables, por el contrario, se producen en el acto de producir: cuanto más se produzca, mayor será el coste variable. La mano de obra se considera un coste variable, ya que producir una mayor cantidad de un bien o servicio suele requerir más trabajadores o más horas de trabajo. Los costes variables también incluyen las materias primas.

Costes indirectos

Los costes variables son los que cambian según la cantidad del bien o servicio que produce una empresa[1] Los costes variables son la suma de los costes marginales sobre todas las unidades producidas. También pueden considerarse costes normales. Los costes fijos y los costes variables constituyen los dos componentes del coste total. Los costes directos son los que se pueden asociar fácilmente a un objeto de coste concreto[2], pero no todos los costes variables son directos. Por ejemplo, los gastos generales de fabricación son costes variables que son costes indirectos, no directos. Los costes variables se denominan a veces costes a nivel de unidad, ya que varían con el número de unidades producidas.

En marketing, es necesario saber cómo se dividen los costes entre variables y fijos. Esta distinción es crucial para prever los ingresos generados por diversos cambios en las ventas por unidad y, por tanto, el impacto financiero de las campañas de marketing propuestas. En una encuesta realizada a cerca de 200 altos directivos de marketing, el 60% respondió que consideraba muy útil la métrica de «costes variables y fijos»[4].