La fortuna ayuda a los fuertes

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Gracias por la oportunidad de participar en la tercera cumbre AFR Banking & Wealth. Es la tercera vez que se me pide que intervenga en este evento, y voy a retomar mi tema habitual: la fortaleza del sistema bancario australiano. He titulado mi intervención de hoy con la frase en latín, fortis fortuna adiuvat[1] A lo largo de los años, esta frase se ha interpretado de varias maneras, a menudo como que la fortuna favorece a los valientes o la fortuna favorece a los audaces. Sin embargo, como regulador prudencial, me atrae una interpretación anterior: la fortuna favorece a los fuertes. Como proverbio de la época romana, sigue siendo muy relevante hoy en día.

En los últimos días, se ha prestado mucha atención a nuestro reciente anuncio de medidas adicionales para reforzar una parte concreta del sistema financiero: el mercado de préstamos hipotecarios para viviendas. Estas medidas se basan en los pasos que hemos dado en los dos últimos años para reforzar las prácticas de suscripción de préstamos y moderar los préstamos de los inversores, en un entorno que considerábamos de alto riesgo. Estas medidas han tenido un impacto positivo (gráfico 1), pero al mismo tiempo el entorno de riesgo no se ha moderado:

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«La fortuna favorece a los audaces», «La fortuna favorece a los valientes» y «La fortuna favorece a los fuertes» son traducciones comunes de un proverbio latino. El lema ha sido utilizado históricamente por los militares de la Anglosfera, y se utiliza hasta el presente en los escudos de armas de familias y clanes individuales.

La fortuna favorece a los audaces es la traducción de un proverbio latino, que existe en varias formas con una redacción ligeramente diferente pero con un significado efectivamente idéntico, como audentes Fortuna iuvat,[1] audentes Fortuna adiuvat, Fortuna audaces iuvat y audentis Fortuna iuvat. Este último es utilizado por Turno, un antagonista de la Eneida[2]. «Fortuna» se refiere a la suerte o a su personificación, una diosa romana.

Otra versión del proverbio, fortis Fortuna adiuvat («la fortuna favorece a los fuertes/valientes»), se utilizó en la obra cómica Phormio, de Terencio, en el año 151 a.C., línea 203.[3] Ovidio parodia además la frase en el I.608 de su obra didáctica, Ars Amatoria, escribiendo «audentem Forsque Venusque iuvat» o «Venus, como la Fortuna, favorece a los valientes».

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Las pérdidas de balón. Penalizaciones inoportunas. Dos mariscales de campo de primer año y errores en las tres fases del juego que te harán estremecer. Sin embargo, su audacia absoluta, sobre todo en las jugadas de dinero, sigue siendo la protagonista.

Proverbio latino tradicionalmente atribuido a Terencio (c. 190-159 a.C.) Muchas fuentes dicen que el primer uso registrado de este antiguo proverbio fue en la obra Phormio (161 a.C.), escrita por Publio Terencio Afer, el dramaturgo romano conocido como Terencio para abreviar. Es una traducción común de la frase latina «fortis fortuna adiuvat», pronunciada por un personaje en el primer acto de Phormio. Sin embargo, al igual que «La caridad empieza por casa», otro dicho que tradicionalmente se atribuye a Terencio, «la fortuna favorece a los valientes» no es del todo una traducción literal de lo que escribió en latín y puede haber sido un dicho proverbial antes de que Terencio lo utilizara.

La palabra latina fortis (a veces mal escrita como fortes) sí significa valiente y fortuna significa fortuna.  Fortuna con F mayúscula, utilizada en algunas versiones de la cita clásica, se refiere a la diosa Fortuna. Sin embargo, adiuvat se traduce más literalmente como ayudas o auxilios, más que favores (en el sentido de gustar o preferir a alguien). En la Eneida (c. 19 a.C.), el poeta romano Virgilio utilizó otra conocida variante del dicho:  «Audentis Fortuna iuvat». Ambas versiones latinas se han traducido también como «La fortuna favorece a los audaces». (Audentis, a veces dado como audentes, viene del verbo latino audeo, que significa atreverse o ser audaz.Iuvat, a veces escrito juvat, significa ayudar o socorrer).

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‘Por mi parte considero que es mejor ser aventurero que precavido, porque la fortuna es una mujer, y si se quiere tenerla sometida es necesario golpearla y maltratarla; y se ve que se deja dominar por los aventureros más que por los que van a trabajar más fríamente. Por lo tanto, es siempre, como mujer, amante de los jóvenes, porque son menos cautelosos, más violentos y con más audacia la mandan». – El famoso consejo de Maquiavelo de ser audaz ante el destino: quien no corre con las Parcas está condenado a ser pisoteado por ellas.

Mucha gente cree que la fortuna lo controla todo, por lo que es inútil intentar actuar, pero la fortuna sólo controla la mitad de las acciones de uno, dejando que el libre albedrío controle la otra mitad. Los príncipes tienen éxito un día y se arruinan al siguiente, sin que cambie su naturaleza. Dos hombres pueden usar el mismo método, pero sólo uno tiene éxito; y dos hombres pueden usar métodos diferentes, pero alcanzar la misma meta, todo porque las circunstancias se adaptan o no a sus acciones. Si un hombre tiene éxito actuando de una manera y las circunstancias cambian, fracasará si no cambia sus métodos. Pero los hombres nunca son lo suficientemente flexibles como para cambiar, ya sea porque su naturaleza no se lo permite o porque se acostumbran a que un determinado comportamiento les traiga el éxito.