Rendicion de cuentas definicion

La rendición de cuentas frente a la responsabilidad

La rendición de cuentas, en términos de ética y gobernanza, se equipara con la capacidad de respuesta, la culpabilidad, la responsabilidad y la expectativa de rendir cuentas[1] Como aspecto de la gobernanza, ha sido fundamental en los debates relacionados con los problemas del sector público, las organizaciones sin ánimo de lucro y los contextos privados (corporativos) e individuales. En las funciones de liderazgo,[2] la rendición de cuentas es el reconocimiento y la asunción de la responsabilidad de las acciones, los productos, las decisiones y las políticas, incluida la administración, la gobernanza y la aplicación en el ámbito de la función o el puesto de trabajo, y abarca la obligación de informar, explicar y responder de las consecuencias resultantes.

En el ámbito de la gobernanza, la rendición de cuentas se ha ampliado más allá de la definición básica de «ser llamado a rendir cuentas de los propios actos»[3][4] Se describe con frecuencia como una relación de rendición de cuentas entre individuos, por ejemplo, «A es responsable ante B cuando A está obligado a informar a B sobre las acciones y decisiones (pasadas o futuras) de A, a justificarlas y a sufrir un castigo en caso de una eventual mala conducta»[5] La rendición de cuentas no puede existir sin unas prácticas contables adecuadas; en otras palabras, una ausencia de contabilidad significa una ausencia de rendición de cuentas. Otra área clave que contribuye a la rendición de cuentas es la buena gestión de los registros[6].

Definición de excelencia

«Necesitamos más responsabilidad por aquí».    «Necesitamos que la gente rinda cuentas».    Este es uno de los temas más constantes que escuchamos de los clientes cuando se les pregunta qué les gustaría conseguir o mejorar en su negocio.    Es un objetivo digno, pero el camino hacia el éxito no es sencillo.    Los líderes entienden que no se puede imponer la responsabilidad.    La responsabilidad es una elección. He aquí una definición formal de la rendición de cuentas: la voluntad de un individuo de dar cuenta de sus acciones, aceptar la responsabilidad por ellas y divulgar los resultados de forma transparente.    Lo primero es compartir una definición común de la rendición de cuentas en tu empresa para que todo el equipo esté alineado para obtener un alto rendimiento.    Esto comienza con el equipo ejecutivo, sin la rendición de cuentas en el equipo de liderazgo, nunca podrás crear una responsabilidad total del equipo.

A menudo pensamos que aplicando consecuencias negativas, o llamando la atención a la gente, seremos capaces de imponer la responsabilidad.    ¿Quién quiere ser el policía de la responsabilidad?     Nuestro tiempo como líderes está mucho mejor invertido en averiguar qué podemos hacer para crear un entorno que fomente el comportamiento responsable, una cultura en la que la gente esté dispuesta a rendir cuentas, aceptar, revelar e incluso pedir ayuda cuando sea necesario.    La gente necesita aceptar la responsabilidad de sus resultados, pero antes de pasar directamente a las consecuencias, asegúrese de que ha hecho su parte para crear un entorno en el que la gente elija rendir cuentas.    Agradezca a los miembros del equipo que presenten desafíos en las reuniones semanales del personal, en lugar de ocultarlos o esconderlos bajo la proverbial alfombra.

Definición de autoridad

La palabra responsabilidad se utiliza a menudo en el contexto de los individuos, especialmente en el término responsabilidad personal. También se suele utilizar en el contexto de instituciones o personas que son responsables ante el público, como el gobierno, sus organismos, los políticos y los medios de comunicación. La rendición de cuentas se suele relacionar con la transparencia y las consecuencias. Esto suele implicar que las personas y las organizaciones rindan cuentas haciendo visibles sus acciones y teniendo consecuencias cuando esas acciones no son aceptables.

¿De dónde viene la rendición de cuentas? Los primeros registros de la palabra rendición de cuentas provienen del siglo XVIII. Su palabra base, account, se utiliza a menudo como un verbo que significa «justificar» o «explicar», como en How do you account for your actions? Por tanto, rendir cuentas es ser capaz de dar cuenta de los propios actos, y la rendición de cuentas es el estado de poder dar cuenta de los propios actos.

No puede haber rendición de cuentas sin un relato, es decir, sin un registro de lo que ha sucedido o, al menos, sin el conocimiento de ello. Si las acciones se ocultan, no puede haber responsabilidad por ellas. Esto significa que la responsabilidad personal comienza con la honestidad, y la responsabilidad en las instituciones y organizaciones comienza con la transparencia (como el acceso a los documentos). La rendición de cuentas también implica establecer consecuencias. De lo contrario, las personas y las instituciones serían libres de hacer lo que quisieran, lo que llevaría a la corrupción. De este modo, la rendición de cuentas suele implicar métodos destinados a evitar que se retenga demasiado poder en un solo lugar. En el caso de los individuos, suele implicar el reconocimiento de los defectos (como los prejuicios implícitos) y el trabajo para superarlos.

Definición de falta de responsabilidad

A lo largo de mis 35 años de trabajo, he contratado, despedido, promocionado y colaborado con innumerables profesionales de todos los ámbitos. Algunos eran inspiradores y demostraban un gran liderazgo incluso a los 20 años. Y otros eran personas narcisistas y/o tóxicas que no habían aprendido nada sobre cómo gestionar o trabajar bien con los demás, y su enfoque de liderazgo era ineficaz en el mejor de los casos, y destructivo en el peor.

Pero una cosa que he visto hacer bien a muy pocas personas, y mucho menos a los profesionales, es aceptar la plena responsabilidad de sus acciones y sus palabras. Es algo que no nos enseñan a hacer en nuestra infancia, familia, escuela o lugar de trabajo, pero es una habilidad esencial para nuestro éxito y felicidad.

Tengo que admitir que hasta que dejé la vida empresarial y me convertí en terapeuta a los 45 años, nunca había asumido la responsabilidad de lo que estaba sucediendo en mi vida o de cómo se desarrollaban mis relaciones. No me daba cuenta del papel que desempeñaba y de cómo permitía continuamente que me maltrataran y desvalorizaran. Y no veía cómo mis propias palabras y acciones eran hirientes o degradantes. Después de hacer un máster de tres años en terapia matrimonial y familiar y de trabajar varios años después como terapeuta (tratando casos de violación, incesto, pedofilia, suicidio, abuso de sustancias, violencia doméstica y otros) mi vida se transformó, y estoy muy agradecida por ello.