Volver a contratar a un trabajador despedido disciplinariamente

Política de recontratación tras el despido

Me preparé para la entrevista y seguí sus consejos. En la entrevista hablé de mi despido y les mostré mi reflexión sobre el código de conducta del NMC. También les mostré la carta de resultados del NMC. Quedaron muy impresionados con mi honestidad y seguí destacando mi experiencia y práctica clínica. Me gustaría compartir mi felicidad con vosotros y deciros que me han ofrecido el trabajo… Muchas gracias por su apoyo, sus consejos y sus ánimos.

A menos que un organismo oficial especifique lo contrario (por ejemplo, el NMC, el DBS, el Ministerio del Interior, etc.), nada te impide solicitar puestos de trabajo en el sector sanitario. Lo importante es que seas sincero y honesto con cualquier futuro empleador sobre lo ocurrido.

Solicitar un empleo en estas circunstancias es, sin duda, más difícil de lo habitual, pero no imposible. Al contrario, muchos profesionales de la salud pueden encontrar nuevos empleos y seguir adelante con sus carreras tras una revelación exitosa.

Algunos empleadores pueden sentirse nerviosos ante la posibilidad de contratar a una persona que ha sido investigada, sancionada o remitida al NMC, por lo que es posible que te rechacen para un puesto cuando reveles lo sucedido. Intenta no desanimarte y prepárate para seguir intentándolo.

Cómo decirle a un ex empleado que no puede ser contratado de nuevo

En tiempos de dificultades económicas, puede ser necesario reducir la plantilla para mantenerse a flote.    Esto puede ser necesario en cualquier momento por razones que incluyen el riesgo para la reputación de su empresa, el robo y la violencia física contra los compañeros de trabajo. Cuando lleguen estos tiempos difíciles, tendrá que despedir a los empleados correctamente. La EEOC tramita cada año miles de denuncias por despidos improcedentes. Evitar una demanda es imprescindible.

Los motivos más comunes de los despidos son económicos. Cuando el país está en recesión, es probable que las empresas se vean afectadas y tengan que recurrir a los despidos simplemente para mantenerse en el negocio. O puede que el problema se limite a su sector concreto, o a la propia empresa. Tal vez un competidor se adelante a su última innovación o reduzca los precios para dar a su producto una ventaja comercial. Tal vez los organismos reguladores federales detecten rastros de una sustancia tóxica en su producto. Las razones son infinitas, pero la respuesta es siempre la misma: hay que reagruparse controlando los gastos. La plantilla suele ser la primera partida a la que recurren los empresarios.

Despedido y luego ofrecido de nuevo el trabajo

Muchos empresarios ni siquiera se plantean volver a contratar a un empleado al que han despedido. Es posible que al antiguo empleado se le hayan dado todas las oportunidades para mejorar o cambiar, pero no ha sido así. Parece lógico creer que, por tanto, no es adecuada para la organización.

La gente no suele cambiar tanto. El Servicio de Impuestos Internos lo aprendió por las malas cuando volvió a contratar a más de 300 trabajadores entre 2010 y 2013, solo para descubrir que tenían que volver a despedir a muchos de ellos. Pero hay excepciones a toda regla.

Algunas empresas tienen políticas escritas para este tipo de situaciones. Por ejemplo, volver a contratar a un antiguo empleado puede ser aceptable si no fue despedido por una causa, o si se le vuelve a contratar para un puesto diferente al que ocupaba en el pasado. En otros casos, sin embargo, es posible que quiera sopesar los factores implicados.

Es posible que el individuo estuviera pasando por un momento difícil en su vida, quizás un divorcio. Puede que tenga la capacidad de ser un empleado que contribuya si ese problema se resuelve ahora. Esto es especialmente cierto si se le despidió por alguna razón que no fuera el desempeño real del trabajo. Tal vez hacía muy bien su trabajo, pero llegaba tarde o se ausentaba crónicamente debido a su problema personal.

Recontratación de empleados despedidos

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El despido (también llamado cese) es la terminación del empleo por parte de un empleador en contra de la voluntad del trabajador. Aunque esta decisión puede ser tomada por un empleador por diversas razones,[1] que van desde una crisis económica hasta problemas de rendimiento por parte del empleado, ser despedido tiene un fuerte estigma en algunas culturas.

Ser despedido, a diferencia de renunciar voluntariamente (o ser despedido), se percibe a menudo como culpa del empleado. Encontrar un nuevo empleo suele ser difícil después de haber sido despedido, sobre todo si hay antecedentes de haber sido despedido de un trabajo anterior, si el motivo del despido es alguna infracción grave o si el empleado no conservó el trabajo mucho tiempo. Los solicitantes de empleo no suelen mencionar en sus currículos los trabajos de los que fueron despedidos; por lo tanto, las lagunas inexplicables en el empleo suelen considerarse una señal de alarma.